miércoles, 22 de mayo de 2013
jueves, 16 de mayo de 2013
CADA DÍA UN POCO MÁS SABIO (O MENOS NECIO...)
"Cuando cumples años dejas de creer que puedes hacer cualquier cosa o convertirte en lo que quieras. No es que se terminen las posibilidades, es que nunca las tuviste. El aceptar lo que eres, paradójicamente, te permite llegar más lejos. Entonces sí que puedes ser lo que quieres."
Fernando Alfaro, cantante.
viernes, 3 de mayo de 2013
martes, 19 de marzo de 2013
¿EL SENTIDO DE TODO?
Después de dos años de abstinencia, está confirmando una vieja sospecha: el mundo es muy aburrido, o lo que es lo mismo, lo que sucede carece de interés si no lo cuenta un buen escritor (...) ¿Cuál es la lógica de las cosas? Realmente ninguna. Somos nosotros los que la buscamos entre un segmento y otro de vida. Pero ese intento de dar forma a lo que no la tiene, de dar forma al caos, sólo saben llevarlo a buen puerto los buenos escritores.
(Dublinesca, Enrique Vila-Matas)
miércoles, 27 de febrero de 2013
domingo, 24 de febrero de 2013
miércoles, 13 de febrero de 2013
OTRO CUENTO LÚCIDO...
“En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedó más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista. Es vanguardista.
Pero al cabo de cierto tiempo… Ah, si no fuera por ese ‘cierto tiempo’. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez ‘cierto tiempo’ también se mostró impotente.
Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio —es decir, el cambio seguía siendo un cambio—, sino que, al contrario, cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario”.
La revolución, de Sławomir Mrożek. Perteneciente a la obra La vida para principiantes (ed. Acantilado)¿CUÁNTAS VECES TENDREMOS QUE VOLVER A REESCRIBIRLO?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)